Llegó julio y, con él, las tormentas de la temporada de lluvias — y casi cualquier fiesta que termina en cohetes. Para muchos perros, esas noches son las más largas del año: temblores, jadeo y escondites improvisados debajo de la cama. Si esto te suena familiar, aquí te explicamos por qué sucede y cómo ayudarlo a pasarlo mejor.
¿Por qué los truenos y los cohetes asustan tanto a los perros?
El oído de un perro es mucho más sensible que el nuestro. Un trueno que a nosotros nos parece fuerte, para ellos es un estallido impredecible que no pueden ubicar ni anticipar. A esto se suman los cambios de presión atmosférica que perciben antes de una tormenta: su cuerpo “sabe” que algo viene, y esa incertidumbre dispara su estrés.
Señales de que tu perro está pasando un mal rato
- Temblores, jadeo excesivo o salivación sin haber hecho ejercicio
- Buscar escondite en el baño, debajo de muebles o en rincones oscuros
- Ladridos, aullidos o llanto persistente
- Rascar puertas, morder objetos o intentar escapar
- Negarse a comer o a salir al patio
Qué hacer durante una tormenta o una noche de cohetes
- Prepara un refugio seguro: un rincón interior, alejado de ventanas, con su cama y su juguete favorito.
- Amortigua el ruido: cierra ventanas y cortinas, y usa música suave o la televisión como sonido de fondo.
- Mantén la calma tú también: los perros leen nuestras emociones; háblale en un tono normal y tranquilo.
- Distráelo: los juegos de olfato o un juguete relleno de premios mantienen su mente ocupada en otra cosa.
- Nunca lo regañes: el miedo no es desobediencia; castigarlo solo aumenta su ansiedad.
La preparación empieza antes del primer trueno
La estrategia más efectiva es anticiparse:
- Ejercicio temprano: un buen paseo por la tarde ayuda a que llegue a la noche más relajado.
- Desensibilización gradual: reproduce sonidos de truenos a volumen muy bajo mientras juega o come, y aumenta la intensidad poco a poco a lo largo de varias semanas.
- Apoyo desde la nutrición: ingredientes como la Melissa officinalis (toronjil) y el magnesio ayudan a mantener el equilibrio del sistema nervioso, mientras que antioxidantes como la astaxantina protegen sus células del desgaste que genera el estrés. Incorporarlos a su dieta diaria unos días antes de la temporada fuerte puede marcar una gran diferencia.
¿Y si el miedo es demasiado?
Si tu perro entra en pánico extremo —se lastima intentando escapar o pasa horas sin poder calmarse—, lo mejor es consultar a tu veterinario para descartar un cuadro de ansiedad severa. Para los casos leves y moderados, que son los más comunes, la combinación de rutina, refugio seguro y un apoyo natural suele ser suficiente.
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Aviso legal: este producto no es un medicamento. Consulte a su médico veterinario.

